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La arremetida mediática se intensifica. Un programa de PAT (y se llama “No mentirás”) se estrena en marzo y comienza con esta cabecera sintomática: “A 271 días de la elección”. Diciembre parece lejos pero está cerca. Los comunarios de Hautajata le hacen la campaña gratis a un candidato semi enterrado. La prensa de derechas aprovecha la bandeja de plata y alista sus baterías tierra-tierra. Los medios de comunicación privados (el 85% del total) se han constituido desde hace tres años en un frente que tiene, junto a sus padrinos de la oposición política (fragmentada entre el centro moderado, el movimiento cívico-prefectural, la derecha huérfana de Podemos y la ultraderecha explosionada) un solo objetivo: desgastar el gobierno de Evo Morales y hacer posible una victoria opositora, bien sea a través de la conformación de un candidato único o apuntalando al mejor rival del actual presidente. Son los medios y los fines de unos medios privados de comunicación que, tras cuatro derrotas electorales, se resisten a reconocer su decreciente influencia en las ciudades y su práctica inexistencia en el campo (donde los periódicos no llegan y los canales ven pérdida sus señales). En la barricada de enfrente, los medios públicos se debaten (a pesar de su pequeño reforzamiento con un periódico estatal, Cambio, que nació en enero) entre su escasa modernización, su falta de presupuesto, sus carencias múltiples y su inevitable alineamiento con las tesis gubernamentales, convirtiéndose así en la otra cara del espejo parcializado y polarizado (1).
Esta batalla de largo aliento ha tenido en marzo sus primeras “víctimas”. La profundización del frente mediático opositor ha cobrado la salida de cuatro periodistas (por variados motivos) de las trincheras más aguerridas (2). Salidas coyunturales o cambios de pieza que no bajan ni bajarán el tono belicoso de los medios privados más importantes en la citada tarea estratégica. Para ilustrar estas hipótesis, echemos un vistazo a los medios durante el pasado mes de marzo:
1.- Tapa del miércoles 11 de marzo del periódico cruceño El Mundo: “Impunidad a los bárbaros andinos”. La respuesta a la toma de la casa del ex vice gonista, Víctor Hugo Cárdenas (que ha traido horas y horas de televisión de publicidad gratuita para un posible candidato en diciembre) es un titular que alienta el racismo. El periodista Luis Ramiro Beltrán, único boliviano en ganar el premio Mac Luhan de periodismo criticaba en el periódico El Deber (3) que la prensa boliviana tenía un déficit: su contribución constante y consciente a la discriminación racial y al divisionismo.
2.- Programa juvenil de PAT. Se llama “Reel”. Miércoles 11 de marzo. Los ocurrentes chicos montan un concurso de belleza que parodia al famoso Hawaian Tropic. La idea original se llama Miss Guarayan Tropic y desfilan chicos disfrazados de chica. La CIDOB y la COPNAG elevan su protesta y piden clausurar “Reel”. PAT pide disculpas y El Deber titula dos días después en sus páginas de cultura: “Parodia causa repudio del pueblo guarayo”. La idea está clara: los indios tienen derechos pero todavía son ridiculizables en cualquier momento y lugar.
3.- Tema Alto Parapetí: titular de La Razón, sábado 14 de marzo, página A-15: “Evo reúne a miles de guaraníes para ofrecerles tierra”. Ese mismo día, El Deber, página A-15: “Presencia de 3.500 guaraníes y militares inquieta en Cordillera”. Y me pregunto: ¿el presidente ofrece tierras cuando va a entregar títulos de tierras? ¿la presencia de un pueblo indígena en su propio territorio puede inquietar a alguien? ¿quizás a los latifundistas y a los terratenientes esclavistas? El fin está claro: Evo regala cosas a los suyos. Y sólo a los suyos, los indígenas.
4.- La derecha mediática y la otra ha decidido ponerse detrás de dos banderas: Víctor Hugo Cárdenas y Leopoldo Fernández, ex prefecto de Pando acusado de la masacre de Porvenir. Acusado por si acaso por dos informes internacionales, uno de Unasur y otro de Naciones Unidas. Para los medios de la derecha, el adenista es simplemente “Leo”. Cubriendo los actos organizados el pasado lunes 16 de marzo bajo el lema “Liberen la verdad”, los medios comienzan a calificar a los detenidos por masacres, tomas de instituciones y diversos atentados como “presos políticos”. Titular de El Deber, sábado 14, pag A-13: “Movilización cívica por los presos politicos”. Otro fin que está claro: Bolivia vive una dictadura y ya tiene presos políticos”. Esta idea será repetida una y otra vez, hasta que alguien sea la crea. La lucha entre el poder ejecutiva y el presidente de la Corte Suprema de Justicia, acusado de retardar casos, también es aprovechada para el mismo fin: el MAS quiere terminar con la democracia y los tres poderes. De la sustitución de un aparato judicial cómplice de los tiempos neoliberales a través de los mecanismos legales no se habla en los medios.
5.- La SIP (la Socieda Interamericana de Prensa, la gran patronal de los medios) se reúne en Asunción, Paraguay. El deber del domingo 15 de marzo, pág A-32: “La SIP dice que sigue acoso a la prensa en el país”. La Razón de ese mismo día, pág A-20: “Denuncian ante la SIP los ataques de Evo a la prensa” y La Prensa, mismo domingo, páginas 16 A y 17 A: “Denuncian a Evo ante la SIP por ataques contra la prensa”. Otro fin claro: Evo, el dictador, ataca a la prensa democrática, el cuarto poder.
La pelea gobierno-medios más beligerantes se desató fuertemente en los últimos días de marzo a raíz del juicio en el Tribunal de Imprenta contra el periódico paceño La Prensa por aquel títular del 9 de diciembre: “Evo negoció luz verde con los contrabandistas dos días después”. La legítima defensa trae afirmaciones sin escrúpulos: “Quieren destruir a los medios”. Los medios privados no quieren ni soportan la más mínima fiscalización. Para tener una cabal ideal de las opiniones del responsable de ese titular, ve su columna de opinión del domingo 15 de marzo: “Hacia el reino del fascismo indigenista” (4). Curiosamente, el tercer caso mediático que va a un tribunal de imprenta (esta vez por difamación), se ventilará por un tribunal nombrado por un concejo municipal (así lo manda la ley de 1925) gobernado por un aliado del MAS, el Movimiento Sin Miedo del alcalde paceño, Juan del Granado.
6.- La oposición es consciente de un hecho: mientras un caso de corrupción no toque personalmente al presidente Evo Morales, el gobierno estará a salvo. De ahí los intentos mediáticos. El último, apertura en tapa de El Diario, día domingo 22 de marzo: “Familiares de Evo Morales, vinculados al contrabando”. Así, tal cual. La denuncia, luego tras leer la nota, la hace el presidente del Comité de Defensa de la Industria Nacional, Porfirio Quispe, sector que mantiene un conflicto con el gobierno por el internamiento de ropa usada en el país. Quispe dice en la nota que hará la denuncia formal cuando tenga la documentación necesaria.
7.- Diferentes voces de la oposición (el centro derecha de Samuel Doria Medina y su partido Unidad Nacional, especialmente) llaman a un frente común anti-MAS, copiando la táctica venezolana anti Chávez. Editorial de La Razon del jueves 19 de marzo: “La oposición, en su cuarto hora”. La diversidad de opciones pone en riesgo la derrota de Evo,`dice. Cito: “En momentos en que la oposición, en su integridad, tiene que buscar la unificación, no sólo en las filas de los partidos polìticos, sino en el pleno de éstos y las organizaciones cívicas, las soluciones regionales no parecen ser las mejores.Es mejor tragar sapos antes de la división”. Y me pregunto, ¿porqué la oposición “tiene que” unirse?
8.- Mientras tanto los medios públicos cierran filas antes la arremetida feroz del frente mediático opositor tratando de atemperar especialmente los casos de corrupción del MAS que pueden terminar con una de sus mayores virtudes, el valorado capital ético del propio presidente y su partido atípico
(1).- “Los canales en cuestión. Cómo trabajan Unitel y Canal 7”. Raúl Peñaranda y Karina Herrera. Con comentarios de José Luis Exeni, Pedro Susz, Erick Torrico, Maggi Talavera y Rafael Archondo. FES-ILDIS y CPC. Septiembre 2008, La Paz.
(2).- Las renuncias de Juan Carlos Rocha, el director de La Razón, del grupo Prisa, junto al subdirector del semanario Pulso, Marco Zelaya, la salida de Carlos Valverde de PAT a Cadena A junto al abandono de Ronald Méndez Alpire (por salud) de la dirección de periódico cruceño El Mundo. Las férreas posturas de oposición de estos periodistas han traido como consecuencia su alejamiento por decisiones de sus propietarios que por una u otra razón han querido bajar el tono elevado antigobierno del MAS. Incluso, la salida de Rocha de La Razón ha sido explicada en círculos mediáticos como una consecuencia de la pobable venta del periódico a un consorcio venelozano cuando la verdadera razón ha sido una falta de entendimiento del ex director con los propietarios españoles del diario paceño, precisamente por cuestiones políticas.
(3).- Veáse El Deber del domingo 8 de marzo, entrevista a Luis Ramiro Beltrán, realizada por Roberto Navia.
http://www.eldeber.com.bo/extra/2009-03-08/nota.php?id=090308185107
(4).- La columna de opinión del día 15 de marzo se puede leer en este link: http://www.laprensa.com.bo/noticias/15-03-09/15_03_09_opin1.php
(5).- El mayor caso de corrupción del MAS en tres años, el denominado “affaire Santos Ramírez” (ex presidente de Yacimientos Fiscales Petrolíferos Bolivianos, actualmente preso en la cárcel de San Pedro) fue ninguneado por el canal 7 y el periódico Cambio en sus dimensiones polìticas durante cuatro días, del martes 27 de enero a viernes 30 de enero, hasta que el sabado 31 el propio Evo Morales destituyó a Santos Ramírez y “lo abandonó a su suerte”. Lo mismo ocurrió cuando el superintendente de Empresas, Marco Antonio Méndez, renunció el pasado 19 de marzo después de protagonizar otro caso donde la prostitución y la política tocaron al oficialismo. El caso destapado por el periódico Los Tiempos de Cochabamba mereció notas marginales en el periòdico estatal Cambio en sus secciones de Economía y Seguridad los días 19 y 20 de marzo.
(6).- Veáse “Bolivia y el MAS: un caso de democratización paradójica”, Hervé Do Alto, Le Monde Diplomatique-Bolivia, febrero 2009.
Ricardo Bajo H. (Le Monde Diplomatique-Bolivia, número 13, abril 2009)
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